Ya es día 19 de abril, esa fecha tan lejana que pondría fin a un viaje deseado desde nuestra más tierna infancia.
Doce días antes nos encontrábamos todavía rematando los últimos detalles de la maleta, mirando el reloj ansiosos porque llegaran las 9 de la noche y enprendiésemos el viaje que en la vida olvidaríamos.
Durante este tiempo hemos compartido infinidad de experiencias desde incomparables e inigualables cantos autobuseros, hasta escurridizos y arriesgadisimos cambios de habitación. Todos hemos visto en nuestras caras expresiones de asombro y entusiasmo ante el arte de Miguel Ángel, la belleza de Florencia, la grandiosidad del Vesubio, la exhuberante calma de Venecia, el romanticismo de París e incluso nos hemos convertido en niños por un día al cruzae las puertas del maravilloso mundo de Disney.
Todos sabemos que esta inmensa cantidada de recuerdos que ahora podemos sentirnos orgullosos de contar no hubiera sido posible sin la presencia incondicional de nuestros profesores. María José, siempre pendiente de no nos faltara nada (sobre todo en mi caso, haciéndome bocadillos para el autobús). Mª Luisa , cuyas explicaciones son el alma del viaje de estudio, ¡ Es tan fácil entenderlo si es ella quie lo describe!. Y ¿cómo no? José Luis , il capo del proyecto, quien organiza los trayectos, las visitas, quien siempre tiene un humor envidiable y una sonrisa que ofrecerte aunque no sepa exactamente lo que quieres decir.
Son muchos las personas que hacen de este viaje algo único e irrepetible, algo que recordaremos para siempre. Por eso gracias a todos. Sobre todo, queremos que los alumnos de Bachiller, nuestros compañeros, sepáis que sin vosotros, sin todos y cada uno, no hubiera sido posible nuestro viaje.
Como dice José Luis, éste es simplemente una llave que abra la puerta a futuros viajes. Por eso, en vez de llorar porque se haya terminado prometemos sonreír al recordar lo que hemos vivido con vosotros a nuestro lado.
Los delegados
Irene y David
